El Unicornio

Ser mitológico por excelencia. Es noble, puro, con gran energía. Su cuerno puede sanar las heridas más complejas que puedan existir. Un símbolo mágico e inocente que gustará de estar presente en cualquier parte que le dejen entrar...

jueves, 29 de abril de 2010

El honor es mío.


Hoy el unicornio no escribe, puesto que la humana toma el poder de este rincón para compartir un hecho que me sucedió ayer y dejó en mi mente palabras sensatas, de apoyo y de confianza para mí misma en algo muy importante para mí: la literatura.

Ayer, tuve el honor y el placer de conocer a una escritora y periodista aragonesa, Ángela Labordeta. El primer autor, o mejor dicho, la primera autora que conozco en mi vida, acudí con grandes esperanzas, mucha ilusión y eternos nervios. Fuí a ese encuentro junto con más gente, no obstante, personalmente era una pequeña aventura, una hazaña capaz de darme la fuerza que deseaba. Sin saber nada de esta gran mujer, la locura transitoria, o quizás ignorancia hacia su persona, era un imán que me atrajo hasta un límite insospechado.

A mi humilde opinión, la sentí cercana, de carácter agradable y de transmitir un "algo" tan especial, que me sentí orgullosa de haber podido acudir a aquella cita. Tanto, que no perdí la oportunidad de hacerle la mayor y mejor pregunta a la que más ansiaba hallar respuesta. Mis nervios salieron a flor de piel, un problema momentáneo con un micrófono, la volatilización de esos nervios justo al terminar de formular la duda y al final, la anhelada solución a aquella incógnita. Que continuara con aquello que me gusta, escribir y por supuesto, leer, entre otras palabras que me llegaron tan profundamente...

Me hubiese gustado tanto inmortalizar aquel momento... Por lástima, esa hora y media en tal compañía permanecerá en mi recuerdo para siempre.

Muchísimas gracias, doña Ángela Labordeta por darme ese ánimo. Ni qué decir tiene, que fue un honor tremendo poder estar a escasos metros de usted. Desde aquí mi más profunda admiración como persona, como profesional del periodismo y cómo no, de la literatura.

Un saludo.

jueves, 8 de abril de 2010

Homenaje a Miguel Hernández

Puesto que este año es el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández, aprovecho para dejar constancia de mi pequeño homenaje a él con uno de sus poemas.

"Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío"

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda.
Limpidez cuya extraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda...

¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.

Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.

Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.

Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es de día.